viernes 29 de julio de 2011

Azahar, bestial soleado


Abre.
Saca palabras de quicio
y se dirige al remanso
de su soledad.

Sacude, agita el polvo y desvanece

una rayita de canción

entre sus piernas.

Acude a su alma
estruja su persona

y destila el vicio de su pecho: descubre

la palabra azar.
La palabra tiempo.
Y la palabra sol.

Ahorra todo: pronto
van a representar su sueño.

El fuego. La voz del día.
La palabra bestial
enternecida
otra vez.

saca el azar en flores de su pecho.

Soborna al tiempo,
le muestra el sol,
y el tiempo
se encandila.

Paulina Aliaga